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A fuerza de olvidos
consuelo de las tardes
y las ventanas,
el recuerdo amanecido
el jardín de las posibilidades.
Un comienzo asoma su aroma
las palabras aún se cruzan
mi mano espera
otra mano la busca.
9 de febrero de 2010
28 de enero de 2010
Abril
Aparecerán los consejos como las flores
¿te puedes levantar siquiera a cosecharlos?.
Escucharás a la ciudad como a la cornisa,
a las nubes, escucharás,
porque tus oídos necesitan ruidos.
No solo van a pasar las horas,
van a ser mujeres las que pasen.
Mujeres reloj.
En sábanas que ya guardan a más mujeres
para que todas se disputen las noches.
Pero son ruidos inventados
gemidos de sombras
rebotando, rebotando, rebotando,
por los muros que levantaste en el tiempo,
sobre las ruinas del mejor tiempo.
Y no van a alcanzar los rasguños
ni las mordidas,
ni los veladores mejor ubicados,
no,
porque vas a estar buscando
donde no hay nada,
en lo imposible
de este balance venidero.
Y abril…
abril no deja de colarse por los huecos
con todas las hojas secas que tiene preparadas para mí.
¿te puedes levantar siquiera a cosecharlos?.
Escucharás a la ciudad como a la cornisa,
a las nubes, escucharás,
porque tus oídos necesitan ruidos.
No solo van a pasar las horas,
van a ser mujeres las que pasen.
Mujeres reloj.
En sábanas que ya guardan a más mujeres
para que todas se disputen las noches.
Pero son ruidos inventados
gemidos de sombras
rebotando, rebotando, rebotando,
por los muros que levantaste en el tiempo,
sobre las ruinas del mejor tiempo.
Y no van a alcanzar los rasguños
ni las mordidas,
ni los veladores mejor ubicados,
no,
porque vas a estar buscando
donde no hay nada,
en lo imposible
de este balance venidero.
Y abril…
abril no deja de colarse por los huecos
con todas las hojas secas que tiene preparadas para mí.
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